miércoles, 18 de abril de 2018

Misterios de la sala oscura. Ensayos sobre el cine y su tiempo. De Fernanda Solórzano.

Habituado a leer ensayo, haciendo cálculos veo que nunca había leido ensayo hecho por mujeres.
No es que no quisiera, es que no lo había tenido tan a la mano.
Cuando presentó "Misterios de la sala oscura", me llamó la atención, porque me agrada la lectura que la autora hace del cine, pues es conocida sobre todo, por la crítica que escribe y por sus videos de "Cine aparte" en la revista "Letras libres". He visto videos suyos muy interesantes sobre algunas películas con un sentido que yo no había percibido y por eso decidí leer el libro, muy dispuesto a leer un texto sobre crítica de cine.
Prácticamente agarré mis palomitas y mi refresco para disponerme a la lectura amena y trivial... y no.
Comienza con una introducción sobre el cine como fenómeno, y luego se arranca con "Naranja mecánica" de Kubrick. Interesante, ameno, luego se pone un poco mas interesante, pues habla sobre Stanley Kubrick y sobre Anthony Burgess, autor del libro, y las limitaciones respectivas a la historia y la película. Pero, de pronto y ahí es donde comienza la magia, comienza a explicar el fenómeno de la violencia de pandillas que se retoma en la película, va y viene de Inglaterra a América, a Rusia, de manera amena y detallada, nos explica de donde viene no solo históricamente con datos, sino mas importante, el contexto social, sus códigos y sus motivos. Impresionante.
Tiene algunos momentos memorables por interesantísimos. Particularmente me quedo con las cuestiones bioéticas abordadas tomando "Forrest Gump" como base, y las cuestiones sobre la realidad y la posmodernidad a su vez en función de "Matrix".
Es un libro que seguro tiene mas lecturas de las que de momento encontré, pero que nos ayuda a entender al mundo, gracias al arte (en este caso el séptimo) como espejo de la realidad.Y como el lugar donde en muchas ocasiones, podemos ver reflejado lo que el escritor (o guionista), el director, el actor y el contexto, terminan por producir. Nos permite ver como  en cada manifestación del arte, y particularmente explicado en el cine, hay una mezcla de muchas cosas, pero sobre todo, como aun la ficción, no es casual, sino fruto de lo que la sociedad es en cada momento. 

En resumen: Genial colección de ensayos, se ve que escribirlo no fue un trabajo sencillo, pero la vida, y el cine, darían para varias partes, ojalá podamos verlas.

sábado, 10 de marzo de 2018

Patria de Fernando Aramburu.

Hay veces que los libros galardonados son inaccesibles (solo para culturas "con Q mayúscula" dirían los Les Luthiers).
Patria de Fernando Arámburu es un libro de lectura muy accesible, reconocido con el Premio nacional de narrativa (España) 2017, entre otros, y con razón.
Trata la historia de dos familias directamente afectadas por el conflicto de "liberación" emprendido por la ETA ubicado en una población rural en la España de los 80.
 Sobre las familias, que quedaron a ambos lados del conflicto, y como su vida se transforma, desde su cercania antes del conflicto, a la forma en que se van distanciando al tomar partido. Terrible.
Es raro encontrar un libro que conjunte tan bien, las características que uno espera de un buen libro.
Sencillez de lectura (sobre todo porque no tiene que pasar por la conversión de otro idioma al español).
Agilidad para la lectura, pues al estar diseñado en capítulos pequeños, nos permite abordarlo a cucharadas sin perder el hilo, sin necesariamente caer en el recurso de la novela por entregas. Trama interesante, pues al ser un conflicto real, y abordado de una manera tan sencilla, nos facilita la empatía. Personajes consistentes y entrañables. Los personajes están bien diseñados, la forma de describirlos y sus comportamientos, hace que casi sea posible verlos y tocarlos. Pero sobre todo, el autor tiene una gran capacidad para entrar en los sentimientos de los personajes, sus luchas, el bando que toman, y sobre todo, sus debilidades.
Vemos como hay gente buena, y gente buena que actua como si fuera mala, solo por el bando que tomaron. Y mas aun, no es un libro maniqueo, donde los buenos solo lo son y sufren sino que el comportamiento cuestionable va y viene entre los personajes, y nos hace pensar que no hay inocentes.
A ratos puede convertirse en un libro sumamente doloroso, que de pronto se torna estresante. Casi, casi me encontré en ocasiones, hablándole al libro como en "La historia sin fin" de Ende. Asi de bueno es Arámburu para lograr la empatía; algo que no es fácil de lograr por un escritor;  menos a lo largo de todo un libro y menos aun, con tantos personajes.
No es perfecto, a ratos sufre el "Efecto muestrario" pues de pronto algunos personajes les ocurre mas de lo estadísticamente esperado, pero aun asi, ayudan a mostrar las emociones.
Aunque nosotros los mexicanos no estamos en una guerra civil, la verdad es que... casi lo estamos, la violencia puede alcanzarnos, y en algunos poblados, la violencia y la zozobra, pueden venir de los conocidos, de gente con la que crecimos y que deja de ser amigo para convertirse en victimario. Y por eso vale la pena mirarnos en el espejo que son los personajes. 
Además en nuestro pais tan polarizado políticamente, lecturas como estas nos hacen ver que las cuestiones ideológicas nos separan lentamente, hasta que nos hacen suponernos enemigos, cuando en realidad somos una comunidad, unos con mayor o menor suerte, con mas o menos problemas, pero al final todos en lucha, sobreviviendo económica o emocionalmente.

En resumen, es un libro indispensable por muchas razones. Es un poco largo, asi que si van a leer pocos en este año, que sea este. No tiene desperdicio. 

domingo, 25 de febrero de 2018

Mi primera marcha. Parte III: La conclusión.

Total que por el sol y la caminata, llegamos secos como pedazos de chito, al hemiciclo a Juarez.
Como dije antes, caminábamos mas o menos rápido, y llegamos a la mitad del primer contingente.
Para empezar un momento emocionante, porque al llegar, encontramos en el estrado, y en el lugar, gente con la que tengo cierta afinidad ideológica, y que he leido en sus columnas y en muchos casos he coincidido.
Es bueno ver gente que conoces por las letras, por lo que escribieron, y conoces sus ideas y no tanto por interpretaciones ajenas. 
En el estrado Javier Corral, Emilio Alvarez Icaza (de la iniciativa Ahora), Denisse Dresser (Columnista, académica) Agustín Basave (académico). Martha Tagle (Senadora independiente).
Gente con la que me gustaría platicar, eso es emocionante.
Comenzaron los discursos, y con ellos el cansancio. Todos en busca de hidratación y ya con hambre, le hicimos el dia a un chavo que vendía "tehuacanes preparados", y a una señora que con su hija, traían un carrito de chicharrones, con su respectiva salsa botanera. Ya era un domingo en la alameda, con arengas y discursos incluidos.
Pero lo mas bizarro, fué mi primera manta en la manifestación.
De repente asi de la nada, llega una señora diciéndonos que si le podemos detener una lona en lo que iba por unas aguas. En el momento de la solidaridad para con el otro, sin pensarlo dijimos que si, que con gusto.
Nosotros que ya estábamos instalados,  con esa responsabilidad nos dimos a la tarea de ejecutarla bien, extendimos la manta, la apoyamos en los palos que le daban forma y esperamos. 10 minutos orgullosos de portar las consignas, a los 15 minutos, nos dimos cuenta que tapábamos a los de atrás que también querían ver a los oradores, a los 20 minutos ya inquietos, nos dimos cuenta que la señora de plano no iba a regresar y optamos por plegar la manta, y a los 25 minutos, ya la pusimos en la basura, porque tampoco era cosa de dejarla ahí tirada.
Eso se saca  uno por solidario. En fin.
Ya para el regreso, desandar el recorrido, otros 30 minutos, que ya en conjunto con lo que llevábamos marchando y parados se nos hizo cansado, y más, pasados los 40 años, aguanta uno... pero no es lo mismo. 
De plano, empezar a marchar a los 43, no es tan buena idea, pero me deja una buena sensación, y lo volvería a hacer alguna vez... si fuera muy necesario.

miércoles, 14 de febrero de 2018

Mi primera marcha. Parte II: La marcha.


Hay mujeres que tienen cosas extrañas en la cabeza. 
Igual que otras tienen gonorrea. 
Y resulta que van y te las pegan.
Arturo Pérez Reverte (La carta esférica)


Todo comienza con mi esposa preguntándome. ¿Oye, y si vamos a la marcha de Corral, el Sábado?
Una cosa rarísima porque nunca hemos sido de salir a la calle a manifestarnos.
Me pareció extraño, pero mas con una indiferencia digna de Mersault, que con una ansia de revolución accedí.
-Si quieres. ¿Y los niños?
-Van a estar en una fiesta, vamos y venimos.
-Ok. Pero en todo caso habrá que explicarles que vamos a tomar los medios de producción e instaurar la dictadura del proletariado, lo que vamos a hacer, y sobre todo los por que.
Sobre todo, porque cuando eres padre, te das cuenta que ya lo tuyo es la formación, que vas de salida, y que es particularmente importante lo que inculcas ahora, que con los años ya tienes la baraja casi completa.
Total que nos arreglamos para la fiesta, y ya en el carro:
-Nenes se van a quedar un ratito en la fiesta, su mamá y yo vamos a CDMX.
-¿A que?
-A una marcha.
-¿Están locos? Pero... pero  ¿por que?
Explicación de 4 minutos acerca del hartazgo social, de la necesidad de mostrar apoyo, y de la importancia de la participación de la sociedad civil en la política nacional.
-¿Y si les pasa como en 68?
-No creo, mal que bien son otros tiempos. El riesgo es latente, por eso no van ustedes, pero que ocurra lo de Tlatelolco, es improbable.
Total que a regañadientes se quedaron. Nos fuimos,  llegamos con 10 min de retraso, pues de donde vivimos al lugar donde fue la marcha es como una hora en coche, el cual dejamos en un estacionamiento cercano a donde salió la gente. Encontramos Avenida Reforma, y lo primero perceptible: la batucada.
De haber sabido que las marchas eran musicalizadas, habría ido a varias mas, pues si levantan el ánimo.
Alcanzamos el penúltimo contingente, el de los "Galileos", ahí andaba yo, codo con codo con el Camarada Acosta Narajo (Bueno, es una exageración lo del "codo con codo", pero ahí adelante estaba el). Yo a la mitad de un contingente del PRD, ¿quien lo diría?
Nadie nos dijo el "dress code", que era de camisa blanca (lo bueno es que en 2018 ya no te dicen que eras un pirruris que fuiste a estrenar tu ropa blanca) y por lo mismo, llegamos con ropa de color, y si, nos veíamos como una mancha, por lo que nos fuimos mejor a una orilla.
Marchamos (uno que es un nerd de cierto nivel, no puede dejar de recordar el 300 de Frank Miller):  Con la batucada, y en medio de perredistas, marchamos.
El clima agradable, sin nubes, salvo la eterna nata que se respira en CDMX.
El ambiente era festivo, la gente tranquila, como era Reforma en domingo, se sabe que está cerrado. Tuvimos todas las facilidades para la marcha, la policia coordinando los pasos, algunos vountarios coordinando a los ciclistas propios de Reforma en domingo. Todo bien.
Tengo que admitir que yo esperaba algo un poco diferente: menos gente (no eramos miles, pero esperaba decenas), esperaba gritar unas buenas consignas pegadoras y ocurrentes, y no; en su lugar, solo música.
Al principio creí que ibamos a una marcha de enojo, pero tampoco, la gente estaba contenta, la sensación de triunfo de que una noche antes, SEGOB había doblado las manitas.
Tomé video, en forma testimonial por primera vez transmiti en vivo por Facebook, pero soporté a pie firme, la tentación de tomarme una selfie: #Casual #Enlamarcha #renunciaEPN #salvandoalapatria... y asi. Me contuve, y no hubo selfie.
Vi dos cosas curiosas: Una fueron unos chavos que llevaban la bandera del orgullo gay. No entiendo el para que en esa marcha en específico. ¿Como para que?, pero nadie los vio feo, ni los hicieron sentirse incómodos, eran unos como nosotros que iban y marchaban. Digo, tampoco son tontos, no se fueron al contingente del PAN, ahí si la cosa pienso que habría sido un poco incómoda para unos u otros.
Otra cosa rara, los manifestantes de Morena: 5 personas, una familia que marcharon como el que mas. Raro, porque Morena habia estado criticando la "caravana por la dignidad". Pero ahí estaban.
No hicieron escándalo como para pensar que iban a posicionar su agenda, no eran reventadores, o provocadores. Simplemente eran unos manifestantes como nosotros, pero con camisa y pancarta de Morena-AMLO. Un verdadero misterio.
Le metimos un poco mas de velocidad básicamente porque en escencia somos chilangos ansiosos, y asi llegamos al contingente del PAN, gente en promedio mas vieja, menos animada, sin batucada.  
Caminamos cerca de una hora, para llegar al "hemiciclo a Juarez", deshidratados en calidad de chicharrón de bolsa, pero llegamos...

sábado, 10 de febrero de 2018

Mi primera marcha. Parte I: Las razones.

Tengo 43 años, y acabo de ir a mi primera marcha.
¿Porque no fuí antes? No por comodidad, nunca fui rico.
Soy miembro de una generación fallida, que no formó parte de los cambios politicos.
Soy miembro de una generación que vió los grandes cambios, partir desde las cúpulas hacia abajo.
Soy miembro de una generación que de alguna forma se rebeló a la generación previa, la  de los Baby boomers que vivieron el espíritu del 68, decidió en su subconsciente que no iba a ser como ellos.
Soy miembro de una generación que vió envilecerse el uso de la calle en mi pais. No como una protesta sino como una forma de secuestro de la vida pública.
La marcha para apoyar al político, la marcha para pedir aumentos de sueldo, la toma de carreteras para las causas, los plantones indefinidos, y que mas que ser una muestra de apoyo popular, era una forma de chantaje para paralizar la vida de la gente.
Vi marchar a los maestros pidiendo mejores condiciones de vida (en una demanda muy justa), comandados por Jonguitud, y luego por Elba Esther, hinchados de billetes (asi la paradoja).
En México, el recurso de tomar la calle, para alguien educado entre los 80 y 90, no era del todo bien visto.

Con los años, viendo manifestaciones en todas partes del mundo, fui dándome cuenta como la calle representa ciertamente una parte de la vida de la sociedad. Manifestaciones en Sudamérica, en Europa, todas las de la Primavera árabe, "los indignados", el Movimiento "Occupy", incluso el músculo de #yosoy132, hasta ahora las manifestaciones anti-trump o las "women march".
Por otro lado,  el diálogo con quienes creen sinceramente en el poder de la calle, han hecho reforzar esta visión acerca de sus alcances.
Hoy creo que si es una forma de apoyar alguna agenda. Y que no basta con los "RT" de Twitter.
Es una forma de mostrar hartazgo, y que en una época en la que el apoyo se puede comprar, mostrar que se puede desinteresadamente mostrar lo que uno piensa, no solo como individuo sino como colectivo.

Pero sobre todo, ahora que soy padre y que mi papel es de guía, quiero dejar constancia a mis hijos, que a veces hay que salir.
No llevarlos, sigo creyendo que llevar niños a una marcha es una irresponsabilidad.
Una marcha, tiene siempre el riesgo latente de la represión, de los infiltrados, de salir de control. Llevar niños a una marcha, es una deshonestidad, es ponerlos en un peligro potencial, usarlos como recurso es de una cursilería infame, además de que es tenerlos como escudos humanos. No se vale.
El que va a una marcha por mas pacífica que sea, debe (y lo digo ahora que fui), tener en mente que puede haber violencia, y esa decisión de acudir a pesar de eso, solo puede ser tomada por un adulto.
Se puede formar a los niños sin arriesgarlos, explicarles a donde vamos y sobre todo el porque, y que con los años puedan tomar sus propias decisiones. Se comienza a formar en la teoría, y algún dia podrán hacerlo en la práctica... aunque les tome 4 décadas.




Igual que antes, creo que es un recurso del que no debe abusarse, para evitar su trivialización y el hartazgo ciudadano.
Creo que en realidad no resuelve los problemas, pero deja énfasis sobre quien los quiere resolver y por que.
Creo que es importante escoger bien la marcha, y que sea bien organizada y con un un objetivo real.
Hasta aquí las explicaciones, ya solo falta compartir mi experiencia. 



lunes, 15 de enero de 2018

Antídoto contra el #Bluemonday



Cada quien sale del Blue Monday como puede, yo desde hace un par de años, lo logro con este video, aunque no bailo ni por error, me contagian la alegría del baile, aparte de ser  un cover muy bien ejecutado en música y voz por Postmodern Jukebox. 



jueves, 4 de enero de 2018

Momo, de Michael Ende

Creo que el género de lectura para niños, no está lo suficientemente valorado.
A veces por los grandes lectores, de los que podría decirse que es comprensible, dado que el libro infantil debe por fuerza ser simple, aunque puede también tener grandes temas, argumentos o personajes, e incluso profundos ideas para la vida.
Lo mas difícil de asimilar, es que sea menospreciado por los que nunca leen, lo cual es increible, pues si bien es cierto que no todos podemos leer todo, ni acercarnos a la profundidad de ensayos que se saben difíciles (La fenomenología del espíritu de Hegel es el ejemplo paradigmático), o tramas imposibles como (Finnegans Wake de Joyce, también ya famoso), también es cierto que la lectura para niños es accesible a todos las posibilidades, pues todos compartimos en algún momento la ignorancia, la inocencia, y la sencillez de la niñez, para quien están destinados estos escritos.
Un ejemplo que acabo de terminar, es "Momo", de Michael Ende.
Trata la historia de una niña (en situación de calle, dirían algunos) con el don de escuchar a los demás. Es adoptada por una comunidad y les ayuda solo con su escucha y mejora las relaciones entre ellos con su presencia.
Un dia aparecen unos hombres grises que guardan el tiempo de la gente, y hacen que todo mundo desee no "perder el tiempo". De como cambian las cosas con estos y como finalmente se resuelve con la ayuda de Momo y algunos personajes propios del Tiempo, es de lo que trata.
En mi opinión, Michael Ende logra abordar inicialmente una serie de cuentos, con moralejas sutiles acerca de la vida en su forma simple, para luego abordar el problema del abandono de los niños por los adultos en su eterna búsqueda de vivir mas rápido, sin un beneficio real en el largo plazo.
No la recomiendo para niños muy pequeños, sino para aquellos hacia el fin de la edad escolar.
Me parece lectura imprescindible para padres, no solo por la responsabilidad educativa, sino como libro formador del criterio hacia la vida. 
Aunque a ratos se torna un poco lenta, la lectura es simple, fácil de digerir, y llena de fantasia al estilo (obviamente) de "La historia sin fin".


En resumen, si no van a leer (como yo, que no los tengo ni en planes) a Hegel o "Finnegans Wake", la lectura infantil es un buen punto de partida, y hay muchos, fantásticos y accesibles.

Bonus Track:
Yo conseguí esta edición de Santillana, en la FILIJ, muy económica y bien traducida, muy cómodo de leer, pero debe haber varias ediciones y tiene muchos años, asi que en las librerías de viejo, seguro puede encontrarse.