miércoles, 14 de febrero de 2018

Mi primera marcha. Parte II: La marcha.


Hay mujeres que tienen cosas extrañas en la cabeza. 
Igual que otras tienen gonorrea. 
Y resulta que van y te las pegan.
Arturo Pérez Reverte (La carta esférica)


Todo comienza con mi esposa preguntándome. ¿Oye, y si vamos a la marcha de Corral, el Sábado?
Una cosa rarísima porque nunca hemos sido de salir a la calle a manifestarnos.
Me pareció extraño, pero mas con una indiferencia digna de Mersault, que con una ansia de revolución accedí.
-Si quieres. ¿Y los niños?
-Van a estar en una fiesta, vamos y venimos.
-Ok. Pero en todo caso habrá que explicarles que vamos a tomar los medios de producción e instaurar la dictadura del proletariado, lo que vamos a hacer, y sobre todo los por que.
Sobre todo, porque cuando eres padre, te das cuenta que ya lo tuyo es la formación, que vas de salida, y que es particularmente importante lo que inculcas ahora, que con los años ya tienes la baraja casi completa.
Total que nos arreglamos para la fiesta, y ya en el carro:
-Nenes se van a quedar un ratito en la fiesta, su mamá y yo vamos a CDMX.
-¿A que?
-A una marcha.
-¿Están locos? Pero... pero  ¿por que?
Explicación de 4 minutos acerca del hartazgo social, de la necesidad de mostrar apoyo, y de la importancia de la participación de la sociedad civil en la política nacional.
-¿Y si les pasa como en 68?
-No creo, mal que bien son otros tiempos. El riesgo es latente, por eso no van ustedes, pero que ocurra lo de Tlatelolco, es improbable.
Total que a regañadientes se quedaron. Nos fuimos,  llegamos con 10 min de retraso, pues de donde vivimos al lugar donde fue la marcha es como una hora en coche, el cual dejamos en un estacionamiento cercano a donde salió la gente. Encontramos Avenida Reforma, y lo primero perceptible: la batucada.
De haber sabido que las marchas eran musicalizadas, habría ido a varias mas, pues si levantan el ánimo.
Alcanzamos el penúltimo contingente, el de los "Galileos", ahí andaba yo, codo con codo con el Camarada Acosta Narajo (Bueno, es una exageración lo del "codo con codo", pero ahí adelante estaba el). Yo a la mitad de un contingente del PRD, ¿quien lo diría?
Nadie nos dijo el "dress code", que era de camisa blanca (lo bueno es que en 2018 ya no te dicen que eras un pirruris que fuiste a estrenar tu ropa blanca) y por lo mismo, llegamos con ropa de color, y si, nos veíamos como una mancha, por lo que nos fuimos mejor a una orilla.
Marchamos (uno que es un nerd de cierto nivel, no puede dejar de recordar el 300 de Frank Miller):  Con la batucada, y en medio de perredistas, marchamos.
El clima agradable, sin nubes, salvo la eterna nata que se respira en CDMX.
El ambiente era festivo, la gente tranquila, como era Reforma en domingo, se sabe que está cerrado. Tuvimos todas las facilidades para la marcha, la policia coordinando los pasos, algunos vountarios coordinando a los ciclistas propios de Reforma en domingo. Todo bien.
Tengo que admitir que yo esperaba algo un poco diferente: menos gente (no eramos miles, pero esperaba decenas), esperaba gritar unas buenas consignas pegadoras y ocurrentes, y no; en su lugar, solo música.
Al principio creí que ibamos a una marcha de enojo, pero tampoco, la gente estaba contenta, la sensación de triunfo de que una noche antes, SEGOB había doblado las manitas.
Tomé video, en forma testimonial por primera vez transmiti en vivo por Facebook, pero soporté a pie firme, la tentación de tomarme una selfie: #Casual #Enlamarcha #renunciaEPN #salvandoalapatria... y asi. Me contuve, y no hubo selfie.
Vi dos cosas curiosas: Una fueron unos chavos que llevaban la bandera del orgullo gay. No entiendo el para que en esa marcha en específico. ¿Como para que?, pero nadie los vio feo, ni los hicieron sentirse incómodos, eran unos como nosotros que iban y marchaban. Digo, tampoco son tontos, no se fueron al contingente del PAN, ahí si la cosa pienso que habría sido un poco incómoda para unos u otros.
Otra cosa rara, los manifestantes de Morena: 5 personas, una familia que marcharon como el que mas. Raro, porque Morena habia estado criticando la "caravana por la dignidad". Pero ahí estaban.
No hicieron escándalo como para pensar que iban a posicionar su agenda, no eran reventadores, o provocadores. Simplemente eran unos manifestantes como nosotros, pero con camisa y pancarta de Morena-AMLO. Un verdadero misterio.
Le metimos un poco mas de velocidad básicamente porque en escencia somos chilangos ansiosos, y asi llegamos al contingente del PAN, gente en promedio mas vieja, menos animada, sin batucada.  
Caminamos cerca de una hora, para llegar al "hemiciclo a Juarez", deshidratados en calidad de chicharrón de bolsa, pero llegamos...

sábado, 10 de febrero de 2018

Mi primera marcha. Parte I: Las razones.

Tengo 43 años, y acabo de ir a mi primera marcha.
¿Porque no fuí antes? No por comodidad, nunca fui rico.
Soy miembro de una generación fallida, que no formó parte de los cambios politicos.
Soy miembro de una generación que vió los grandes cambios, partir desde las cúpulas hacia abajo.
Soy miembro de una generación que de alguna forma se rebeló a la generación previa, la  de los Baby boomers que vivieron el espíritu del 68, decidió en su subconsciente que no iba a ser como ellos.
Soy miembro de una generación que vió envilecerse el uso de la calle en mi pais. No como una protesta sino como una forma de secuestro de la vida pública.
La marcha para apoyar al político, la marcha para pedir aumentos de sueldo, la toma de carreteras para las causas, los plantones indefinidos, y que mas que ser una muestra de apoyo popular, era una forma de chantaje para paralizar la vida de la gente.
Vi marchar a los maestros pidiendo mejores condiciones de vida (en una demanda muy justa), comandados por Jonguitud, y luego por Elba Esther, hinchados de billetes (asi la paradoja).
En México, el recurso de tomar la calle, para alguien educado entre los 80 y 90, no era del todo bien visto.

Con los años, viendo manifestaciones en todas partes del mundo, fui dándome cuenta como la calle representa ciertamente una parte de la vida de la sociedad. Manifestaciones en Sudamérica, en Europa, todas las de la Primavera árabe, "los indignados", el Movimiento "Occupy", incluso el músculo de #yosoy132, hasta ahora las manifestaciones anti-trump o las "women march".
Por otro lado,  el diálogo con quienes creen sinceramente en el poder de la calle, han hecho reforzar esta visión acerca de sus alcances.
Hoy creo que si es una forma de apoyar alguna agenda. Y que no basta con los "RT" de Twitter.
Es una forma de mostrar hartazgo, y que en una época en la que el apoyo se puede comprar, mostrar que se puede desinteresadamente mostrar lo que uno piensa, no solo como individuo sino como colectivo.

Pero sobre todo, ahora que soy padre y que mi papel es de guía, quiero dejar constancia a mis hijos, que a veces hay que salir.
No llevarlos, sigo creyendo que llevar niños a una marcha es una irresponsabilidad.
Una marcha, tiene siempre el riesgo latente de la represión, de los infiltrados, de salir de control. Llevar niños a una marcha, es una deshonestidad, es ponerlos en un peligro potencial, usarlos como recurso es de una cursilería infame, además de que es tenerlos como escudos humanos. No se vale.
El que va a una marcha por mas pacífica que sea, debe (y lo digo ahora que fui), tener en mente que puede haber violencia, y esa decisión de acudir a pesar de eso, solo puede ser tomada por un adulto.
Se puede formar a los niños sin arriesgarlos, explicarles a donde vamos y sobre todo el porque, y que con los años puedan tomar sus propias decisiones. Se comienza a formar en la teoría, y algún dia podrán hacerlo en la práctica... aunque les tome 4 décadas.




Igual que antes, creo que es un recurso del que no debe abusarse, para evitar su trivialización y el hartazgo ciudadano.
Creo que en realidad no resuelve los problemas, pero deja énfasis sobre quien los quiere resolver y por que.
Creo que es importante escoger bien la marcha, y que sea bien organizada y con un un objetivo real.
Hasta aquí las explicaciones, ya solo falta compartir mi experiencia. 



lunes, 15 de enero de 2018

Antídoto contra el #Bluemonday

Cada quien sale del Blue Monday como puede, yo desde hace un par de años, lo logro con este video, aunque no bailo ni por error, me contagian la alegría del baile, aparte de ser  un cover muy bien ejecutado en música y voz por Postmodern Jukebox. 

https://youtu.be/EPtIJJlwRys

jueves, 4 de enero de 2018

Momo, de Michael Ende

Creo que el género de lectura para niños, no está lo suficientemente valorado.
A veces por los grandes lectores, de los que podría decirse que es comprensible, dado que el libro infantil debe por fuerza ser simple, aunque puede también tener grandes temas, argumentos o personajes, e incluso profundos ideas para la vida.
Lo mas difícil de asimilar, es que sea menospreciado por los que nunca leen, lo cual es increible, pues si bien es cierto que no todos podemos leer todo, ni acercarnos a la profundidad de ensayos que se saben difíciles (La fenomenología del espíritu de Hegel es el ejemplo paradigmático), o tramas imposibles como (Finnegans Wake de Joyce, también ya famoso), también es cierto que la lectura para niños es accesible a todos las posibilidades, pues todos compartimos en algún momento la ignorancia, la inocencia, y la sencillez de la niñez, para quien están destinados estos escritos.
Un ejemplo que acabo de terminar, es "Momo", de Michael Ende.
Trata la historia de una niña (en situación de calle, dirían algunos) con el don de escuchar a los demás. Es adoptada por una comunidad y les ayuda solo con su escucha y mejora las relaciones entre ellos con su presencia.
Un dia aparecen unos hombres grises que guardan el tiempo de la gente, y hacen que todo mundo desee no "perder el tiempo". De como cambian las cosas con estos y como finalmente se resuelve con la ayuda de Momo y algunos personajes propios del Tiempo, es de lo que trata.
En mi opinión, Michael Ende logra abordar inicialmente una serie de cuentos, con moralejas sutiles acerca de la vida en su forma simple, para luego abordar el problema del abandono de los niños por los adultos en su eterna búsqueda de vivir mas rápido, sin un beneficio real en el largo plazo.
No la recomiendo para niños muy pequeños, sino para aquellos hacia el fin de la edad escolar.
Me parece lectura imprescindible para padres, no solo por la responsabilidad educativa, sino como libro formador del criterio hacia la vida. 
Aunque a ratos se torna un poco lenta, la lectura es simple, fácil de digerir, y llena de fantasia al estilo (obviamente) de "La historia sin fin".


En resumen, si no van a leer (como yo, que no los tengo ni en planes) a Hegel o "Finnegans Wake", la lectura infantil es un buen punto de partida, y hay muchos, fantásticos y accesibles.

Bonus Track:
Yo conseguí esta edición de Santillana, en la FILIJ, muy económica y bien traducida, muy cómodo de leer, pero debe haber varias ediciones y tiene muchos años, asi que en las librerías de viejo, seguro puede encontrarse.

jueves, 28 de diciembre de 2017

"13 reasons why": La actualización de la tragedia, al alcance de todos.

Hace poco, mucha gente en internet estaba hablando de “13 reasons why”, una serie de Netflix, que generó un movimiento inusual en tuiteros, revistas, y portales de varios tipos. 
Finalmente la vi, y  pues si, resulta que si estaba a la altura del ruido que hizo en internet.
No es perfecta, tiene un objetivo muy específico (además de hacer dinero) que no es ni hacer la historia mas compleja, ni una obra de arte como muchas otras series, sino que solo busca retratar el fenómeno del "Bullying” tal y como es en estos tiempos, y el cada vez mas apremiante asunto de los suicidos adolescentes.
El argumento es muy simple: La protagonista se suicida y deja 13 cassettes (si, ochenterísimos cassettes) que explican las razones y los involucrados que la llevaron al suicidio, los involucrados se tienen que pasar los cassettes y de ahí se suelta el drama. 
Tiene huecos en la trama… si, porque al final parece que a la protagonista le pasó todo lo posible, pero, tomando en cuenta el objetivo central de la serie, se puede perdonar que lo que vemos sea básicamente un muestrario.
A través de una trama sencilla y gradual, llega uno desde la duda inicial hasta el desenlace que se sabe de antemano, al no ser pretenciosa, funciona muy bien con la estrategia de la “novela por entregas”, hilando los episodios, sin complejidad. 
Los personajes son mas o menos consistentes, pero tampoco puede pedirse demasiada profundidad, pues finalmente es una serie dirigida a un público adulto pero también al adolescente. Eso la hace a veces demasiado ligera, y sentimental, un poco trivial, pero al final cumple. 
No es artísticamente pretenciosa (como algunas tomas de la gran “Breaking bad”), pero tiene cosas realmente geniales, como algunos filtros de cámara que facilitan diferenciar entre el presente, el flashback y la hipótesis. Tiene otros detalles técnicos que facilitan no perderse en el vaivén de la línea de tiempo. 
Tal vez el detalle mas interesante es que logra a través de los actores, lo que intenta cualquier obra que trata el drama humano: La empatía.
En la serie se retrata sobre todo, la soledad. La terrible soledad de (practicamente) todos los adolescentes, pero particularmente la soledad de los de este tiempo.
La soledad de los muchachos con padres literalmente ausentes, y con padres con los que no tienen ningún diálogo, familias que no son mas que “roomies” de distintas edades. 
Muestra el problema de la falta de acompañamiento a los adolescentes, por problemas que para los adultos serían de fácil resolución y que por falta de comunicación y acompañamiento, a los pobres niños les parecen imposibles.

En resumen: es una serie indispensable para los que tenemos hijos que ya están, o van en camino a la “edad de la punzada”.


Bonus Track.
Un par de Enlaces (ensayo serio, no vayan ustedes a creer que de "badabum" o "guruchuirer", o algo asi) para que puedan dimensionar el problema.
Suicidio en adolescentes y adultos jóvenes
Have smartphones destroyed a generation?


lunes, 18 de septiembre de 2017

Ixtaltepec necesita ayuda.

Hace unos días fué el temblor de mayor magnitud del que se tenga registro al menos en 100 años.
Supimos inmediatamente, que Juchitán, había sufrido muchos daños, pero también toda la zona del Istmo de Tehuantepec.
Lo mas triste del asunto, es que afectó a una población a mas o menos 30 min de Juchitán, que es la tierra de mi familia: Ixtaltepec.
A decir verdad, casi no voy, y casi no me gusta ir para allá, no tengo absolutamente nada en contra, tal vez el recuerdo de los viajes.
Recuerdo las veces que íbamos, las noches en el camino, horas y horas de viaje en una oscuridad absoluta de las carreteras mexicanas promedio en los 80. Horas de oscuridad y de pronto la esperanza de ver una luz, y otra, y cada vez mas, hasta llegar a un pueblo, la gasolinera, y lentamente el espaciarse de las luces, cada vez menos, y menos, hasta volver a la oscuridad total otro rato.
Bajarnos al baño o a comer algo, y el ruido incesante de las "chicharras", y el calor tropical que agobia a cualquier niño acostumbrado a vivir en el altiplano, entre el aire frio y seco.
Años después tuve en el camino un accidente que me puso cercano a la muerte, a lo mejor por eso no me gusta ir, solo que sea por eso.

Vi la casa de mis abuelos derrumbada, y me dió mucha nostalgia.
No tengo grandes recuerdos de mi infancia ahí, pero recuerdo mucho la habitación donde tenían el molino de manivela para maiz, que es mi referencia para la palabra "molino".
Las puertas de madera, que en su mayoría fueron reemplazadas por metal conforme supongo llegó la delincuencia. Recuerdo el ruido de los pestillos de esas puertas, el ruido a tablón que corre y pega al abrir y al cerrar.
A pesar de esos recuerdos, no la pasaba bien ahí, era yo un niño de ciudad, de la capital, para mi, el lugar tenía mucho calor, y pocas diversiones. En aquel entonces, los niños de mi edad eran para mi como marcianos: Despeinados, semidesnudos (desnudos a veces los mas pequeños en sus casas), y sobre todo descalzos, todos podían andar sin zapatos en la arena hirviente de las calles de Ixtaltepec. Yo no podía ni siquiera andar sin calcetines y con sandalias. Una vez intenté caminar como ellos, pero incluso en la sombra, cualquier piedrita lastimaba mis pies, hechos para suela y asfalto.
Y para acabar con el panorama, todos podian hablar zapoteco, jugaban y se comunicaban en otro idioma que yo no entendía, asi que para mi, todo era hostil.
Eso si, siempre estaban contentos, iban y venían todo el dia, haciendo mandados, y jugaban por la tarde, siempre sonrientes, trabajadores,  pero evidentemente bien tratados, respetados como niños.

Vi las fotos del pueblo, con montones de casas destruidas, y recordé la llegada al pueblo:
El eterno símbolo de "Vota PRI" en una de las paredes (tristeza política ochentera), de los negocios en los arcos al llegar al pueblo, la parada del autobus, la parroquia casi a pie de carretera, mas allá el kiosco y la farmacia, con las únicas cabinas de teléfono que vi en mi vida. Hacia la casa de mis abuelos, un árbol que en alguna época del año tenía unos pájaros que hacían un escándalo terrible por la tarde.
Nada mas llegar, la alegría de la familia de mi papá. Todo era júbilo y risas por nuestra llegada, y nosotros contentos de poder descansar después de 12 hrs. de viaje.
Recuerdo que eso si, aunque inmerecidamente (yo no era muy sociable que digamos), todo el mundo me trataba bien y me decían "hijo". Donde visitaramos a la familia, las señoras me veían sonrientes, y me tocaban los hombros y le decían a mi papá: "galán", que desde entonces, percibía yo como la forma de ser corteses, no es que fuera yo muy guapo.
Todo el mundo me trataba bien, mis primas mayores me decían "m'ijo", y me recibían bien, aunque habría preferido tal vez estar en mi casa, con el frio, y mis amigos, jugando nuestros juegos de siempre, en lugar de unos juegos diferentes,  y aletargado todo el día por el calor.

Vi en las fotos, como estaba medio derrumbado un cuarto y se veía el infaltable gancho de las hamacas, una de las 6 que recuerdo, habia casi en todos los cuartos, y donde aprendí a dormir en hamaca, leyendo o simplemente refrescándome un poco en la tarde.

Vi en un video, como pasaban por una escuela que recuerdo, cercana al centro, a pie de carretera.
En esa misma, recuerdo una vez una fiesta con un escándalo tremendo (otra cosa que no me gustaba), toda la gente feliz, unos tirando regalos desde la parte de atrás de un camión, toda una comitiva de mis tias, y otras mujeres con vestidos muy coloridos, contrastantes con el sobrio pantalón oscuro y camisa blanca de los hombres.
Aun cuando no me gustaba el escándalo, recuerdo haber escuchado en algún momento como la charla y los ruidos de la calle, fueron por completo borrados por la orquesta que tocaba majestuosa: "La sandunga". Al día de hoy, cada vez que la oigo desde el principio, me da un escalofrío de emoción. La gente feliz, las mujeres bailando alegres.

Como dije antes, es la tierra de mi familia.
Un lugar donde por las circunstancias, pertenecí poco, pero es de los pocos lugares donde vi gente buena, que sin merecerlo, siempre me trataba bien, gente que todo el tiempo trabajaba o descansaba sin quejarse, donde siempre vi caras amables.
Hoy del Ixtaltepec que conocí, ya quedará muy poco, pero la gente, mi familia, sigue estando ahí, es un lugar de gente buena y amable, y que hoy sufre grandes pérdidas, y que habrá que seguir ayudando.

Desconozco el autor del video, me llegó por redes sociales, pero al final da algunos datos de como apoyar a esta población.





jueves, 6 de abril de 2017

La música: Minnie the Moocher

Es muy chistoso como una canción a lo largo de los años, puede tener una historia personal.
Su verdadero origen es en los años 30 del siglo XX, y la primera vez que tuve contacto con ella, que yo recuerde, fué cuando existía un programa de televisión llamado "La caravana". Muy interesante, pero es una historia aparte.
Uno de los personajes del programa era "Erreconerrechea Jr.", un niño rico que se quejaba de que era muy miserable en su riqueza, pero el punto es que su entrada era precisamente con los acordes mas famosos de "Minnie the moocher", esa trompeta con sordina siempre ha ejercido una fascinación sobre mi, asi que me quedé enganchado en ese recuerdo durante años.
Luego en los 90: "The Mask", la película protagonizada por Jim Carrey, con música de Jazz en abundancia, y curiosamente,  la imagen del personaje principal era la de los pachucos, que en su momento, utilizara "el rey del hideho".
Después, hace unos 10 años, encontré por azar, unas caricaturas de los años 40, una de ellas, de Betty Boop: "St. James Infirmary", la música y la letra eran muy tristes, pero al mismo tiempo la música tan sabrosa. Ahí mismo, encontré luego "Minnie the moocher", y reconocí los acordes que oía en "La caravana". Afortunadamente pude encontrar el director de la orquesta: Cab Calloway, y desesperadamente a buscar por cielo mar y tierra, discos suyos. En México obviamente no había, asi que me puse a rastrear en Amazon, ahí estaban, pedí un par, y a esperar para el deleite musical.
Ahora, como quien no quiere la cosa, en un video de los miles que hay en facebook, encontré una banda callejera en la que el vocalista, loco, o hasta la madre de drogado, baila raro y canta con buena voz. Escucho el hideho actualizado, y la voz del muchacho, y como aun a pesar de ser solo 3 músicos y sin metales, hacen una versión muy rescatable, sobretodo a expensas del bajo que es en este caso el alma de la pieza.
En resumen: Hay música que se nos cruza en la vida, y nos persigue por todas partes.

(Actualización, buscando material para documentar el blog, me encontré con que también sale en la película "Blues Brothers")