domingo, 14 de diciembre de 2014

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En un universo paralelo, (de antimateria tal vez, para darle sabor), no existe el "1984" de George Orwell.
No existe esa fantasía donde hay un estado totalitario omnisciente, no existe el "gran hermano" (el big brother original) , no existe el ojo que todo lo ve, no existe una forma en que el estado totalitario vigile a cada uno de los ciudadanos.
En cambio, en ese universo paralelo existe el verdadero "gran hermano".
En ese lugar (que podría ser este), el ojo que todo lo ve mas bien se dirige hacia el estado que por mas intentos que haga, cada vez se torna menos totalitario y menos poderoso, no por sus propias intenciones, sino bajo el escrutinio continuo del "gran hermano".
Miles de hombres y mujeres con cámaras, micrófonos e internet que se enteran de negocios, casas, homicidios, vicios de los hombres del poder.
Un gran hermano que entra en reuniones de alto nivel y graba conversaciones, toma video de sucesos, se entera de transacciones intangibles. El ojo del ciudadano que todo lo ve, solo requiere de hombres y mujeres de buena voluntad.
El Estado totalitario sabe que se tambalea, y tiene pánico, pues no hay lugar en donde pueda ocultarse del ojo ciudadano que todo lo ve.
En ese universo paralelo (que podría ser este), Orwell vaticinó el futuro al contrario de como es.

martes, 9 de diciembre de 2014

La carretera, de Cormac McCarthy

Este comentario no pretende ser una crítica literaria, es mas bien mi apreciación acerca del libro.


"La carretera" de Cormac McCarthy, libro ganador del premio Pulitzer en 2007, es un libro muy interesante y muy disfrutable.
2 personajes a lo largo de toda la trama, pocos con quien interactuar, y el escenario de que algo pasó, o mas bien pasará pues se sitúa en el futuro,  en Estados Unidos (al menos), pues no hay nada, no hay que comer, hay muchos muertos, casas y comercios abandonados, en un continuo paisaje frío y gris donde un hombre y su hijo, van a lo largo de una carretera, camino hacia el sur.
Básicamente eso es, pero McCarthy logra mantener la tensión durante todo el libro, pues es tan enigmático todo, que nunca se sabe que podría pasar.
De alguna manera semejante a "Ensayo sobre la ceguera" de Saramago, muestra que en situaciones límite, aflora lo peor de la especie humana: Robo, canibalismo, la vuelta hacia lo mas primitivo que tiene la ley del mas fuerte.
Uno realmente sufre y reposa con los momentos de sufrimiento o gozo de los personajes.
Pero además, contiene algo poco usual. Que yo solo he visto por algunos cuantos como Arturo Pérez Reverte: Dar a entender como amamos los hombres a nuestros hijos. Pérez Reverte lo logra de alguna manera con la relación entre el Capitán Alatriste, e Iñigo Balboa.
Ese amor de padre: raro, poco expresivo, de pocas palabras, pero que en realidad implica ante todo, la primitiva necesidad que sobrevivan, pero también la necesidad  mas evolucionada, de que los hijos no sufran.
Tiene pocos y muy básicos diálogos entre el hombre y su hijo, quien posee una piedad muy básica, propia de la conciencia de quien tiene lo que necesita, y  no mira con envidia, sino que se preocupa por el bien en si mismo, por lo que es correcto, que se compadece de los demás, como lo hacen los niños. 
No es, un libro de zombies, no pierdan su tiempo. 
En resumen, es un excelente libro tanto por la forma en la que está escrito, la trama y las emociones que genera. Vale muchísimo la pena. 

viernes, 5 de diciembre de 2014

Concierto nocturno.

Esta entrada del Blog, tiene mucha amargura y mala onda, asi que quien esté de buenas, sepa a lo que se atiene.

Todo comienza con la brillante idea de alguien de hacer un concierto en grande, en Metepec, en diciembre, y a la intemperie.
No se si no les dijeron o no les importó, que la temperatura fuera por debajo de los 10 grados en algunas noches, pero aun asi, lo hicieron, en condiciones que rayan en el suicidio.
Llegas al concierto, un caos para entrar, cierran la calle de entrada al concierto, ¿para que?, quien sabe (no´mas por chingar, supongo).
Me consta que muchos llegamos a tiempo, nos comenzaron a pasar a la hora convenida, por el único acceso de unos 3 metros entramos todos los de todas las zonas, y  ¡Oh, sorpresa!. El concierto sería en una explanada, a la intemperie, con una luna preciosa, y un cielo despejado que pronostica una helada. Unas gradas hasta atrás, Y enmedio, sillas, muchas sillas, el escenario elevado, si, pero no lo suficiente para que el promedio mas o menos vea. Eso no es problema si no compras un boleto atrás, porque en cualquier parte hay unas pantallas colocadas estratégicamente para que todos vean. Bueno, en cualquier parte, menos con los organizadores de este concierto. Que dejaron las pantallas, donde solo pudieran verlos los de adelante.
Bueno, el caso es que pasó media hora, todos considerando que era normal, citan 7:30, para empezar a las 8:00, luego las 8:30. y hasta las 9:00, iban a empezar. No se vale, 90 minutos a la intemperie, no es asi la cosa.
Empieza el concierto, "Háblame de ti bella señora", a esa hora yo estaba tan indignado que de verdad creí oir que cantaron: "Señora proletaaaaria, señora proletaaaria". No se vale que lo traten a uno de esa manera, uno como sea, pero y las ancianitas que fueron al concierto, serenarlas así, está cabrón, no se vale.
Luego "Bella", yo dije pinchi "Emmanuel tan ojete, porque le hace burla a Mijares": "Beña, depiañañamente beña", con una voz nasal que de verdad yo pensé: "estos traen problemas y los van a ventilar aquí delante del respetable", no se vale, pero no, lo que pasa es que con lo helado del ambiente, ese pobre Emmanuel tenía una rinits que no lo dejaba vivir (supongo, o era mucho el contraste con Mijares que se oía muy claro).
"No se murió el amor", que comenzó cantando Mijares, con una bailarina a sus espaldas, vestida en un leotardo y gasa, que pobre, duró solo 2 estrofas y seguro pensó "no, ni madres, no me pagan lo suficiente", y ante la inminencia de la muerte, decidió mejor salvar su vida y no volver a salir en todo el concierto.
Me gustó cuando hicieron un homenaje al saco del color rosa que vestía el tio Gamboin, pero sin sus parches de animalitos. No se vale, si lo van a hacer, hagan el homenaje completo. No sean asi.
Y bien gacho Emmanuel, nos dice "párense, se van a enfriar", luego "gracias por su calor", que no se burle.
Casi al final un buen número de Saxofón (que junto con el clarinete, de lo mejor), bien ejecutado, además con el doble mérito de haberlo hecho dando bocanadas de aire helado (niños, no lo hagan en casa).
Hasta eso, el concierto bien, no soy fan, pero bien. Animado, se ve que fueron, dieron lo mejor que podían, bueno sonido, pero los organizadores, merecen que los pongan solos a desmantelar el escenario en el frio de la madrugada para que se den una idea.
El "encore" esperado, unas cuantas, y todo mundo, yo creo que en venganza por el frio, se pusieron a corear "La chica de humo, la chica de humo", nada mas por molestar, total que para terminar Emmanuel se chutó "la última luna", comenzando desde la cuarta, porque yo creo que si sintió ya el frio muy severo, y su vida amenazada (yo creo que si, ya no lo volveremos a ver).
Me quedo con la decepción de que nos vean como un público de tele abierta, que va a ver lo que le pongas (en este caso un buen show), en las condiciones mas infames, como si nos hicieran el favor de darnos el espectáculo, en lugar de darle a todo mundo una instalación digna del dineral que se metieron en el concierto.
Lo bueno es que ahí a unos cuantos metros, esta un hospital del IMSS, porque asi como estuvo de intenso, habrá un par de ancianitas que pasaran directo a que las descongelen allá.



martes, 11 de noviembre de 2014

Mater et Magistra

Hace tiempo me dieron ganas de organizar en mi cabeza las cuestiones acerca de la doctrina social de la Iglesia desde el principio. Asi que volví a leer la Encíclica "Mater et Magistra" (Madre y Maestra) de San Juan XXIII. La leí por primera vez, hace ya casi 15 años, y puedo decir que no me cambió la vida, pero si definitivamente, me cambió la forma de ver la función de la Iglesia Católica y su función en el mundo.
Fue algo muy interesante, pues de considerar que la Iglesia solo se trataba de unos padrecitos que se dedican a dar sus misas, y atendiendo cosas "del espíritu", de repente ocurrió que estaba yo leyendo un texto que hablaba de política, de cuestiones económicas, y sobre todo del trabajo y de justicia social (¡No, wey!, ¿como de justicia social?). Asi es, San Juan XXIII (que cuando yo la leí, aun no era santo), retomó las enseñanzas de la "Rerum Novarum", de León XIII (que es un fenómeno interesantísimo y un parteaguas en la vida de la Iglesia y comentaré tal vez algún dia, aunque adelanto que tal vez (y solo tal vez) sea mas importante para los obreros que "el mismísimo" Marx).

Desde que leí la Mater et Magistra, me quedaron claras varias cosas:
1. La Iglesia busca el desarrollo de la persona en forma integral, no solo preocupándose por su alma, sino también por su trabajo y su dignidad.
2. Hay políticos de entonces y de ahora, que tienen menos idea de la justicia social, que la que viene en la Mater et magistra, porque aquellos, sus justificaciones traen agendas históricas, de reivindicación de grupos, suelen estar atascados de razones políticas, pero no tienen como eje, la dignidad de la persona, y por eso muchas veces, se oyen vacíos e inconexos.
3. Que la idea es empujar la agenda laboral y de justicia social, para hacer un mundo mas justo.
No falta el chairo: "¡No wey, la iglesia está del lado de las grandes corporaciónes y el poder económico!". No weyes, no. No dudo que haya algunos que si, como lo denuncia su santidad Francisco, pero en la letra, que los feligreses también deberían conocer, la Iglesia está muy interesada en los mas vulnerables, y no para que se resignen a la suerte que les tocó, sino para que puedan tener todo para desarrollarse de manera integral.
La mater et magistra, me cambió la forma de ver a la Iglesia con joyas como las siguientes:

  • 3. Por tanto, la santa Iglesia, aunque tiene como misión principal santificar las almas y hacerlas partícipes de los bienes sobrenaturales, se preocupa, sin embargo, de las necesidades que la vida diaria plantea a los hombres, no sólo de las que afectan a su decoroso sustento, sino de las relativas a su interés y prosperidad, sin exceptuar bien alguno y a lo largo de las diferentes épocas.
  • 57. La experiencia diaria, prueba, en efecto, que cuando falta la actividad de la iniciativa particular surge la tiranía política. No sólo esto. Se produce, además, un estancamiento general en determinados campos de la economía, echándose de menos, en consecuencia, muchos bienes de consumo y múltiples servicios que se refieren no sólo a las necesidades materiales, sino también, y principalmente, a las exigencias del espíritu; bienes y servicios cuya obtención ejercita y estimula de modo extraordinario la capacidad creadora del individuo.

  • 58. Pero cuando en la economía falta totalmente, o es defectuosa, la debida intervención del Estado, los pueblos caen inmediatamente en desórdenes irreparables y surgen al punto los abusos del débil por parte del fuerte moralmente despreocupado. Raza esta de hombres que, por desgracia, arraiga en todas las tierras y en todos los tiempos, como la cizaña entre el trigo.

  • 135. Es necesario también que en la agricultura se implanten dos sistemas de seguros: el primero, relativo a los productos agrícolas, y el segundo, referente a los propios agricultores y a sus respectivas familias. Porque, como es sabido, la renta per capita del sector agrícola es generalmente inferior a la renta per capita de los sectores de la industria y de los servicios, y, por esto, no parece ajustado plenamente a las normas de la justicia social y de la equidad implantar sistemas de seguros sociales o de seguridad social en los que el trato dado a los agricultores sea substancialmente inferior al que se garantiza a los trabajadores de la industria y de los servicios. Las garantías aseguradoras que la política social establece en general, no deben presentar diferencias notables entre sí, sea el que sea el sector económico donde el ciudadano trabaja o de cuyos ingresos vive.

  • 137. Dada la peculiar naturaleza de los productos agrícolas, resulta indispensable garantizar la seguridad de sus precios, utilizando para ello los múltiples recursos que tienen hoy a su alcance los economistas. En este punto, aunque es sumamente eficaz que los propios interesados ejerzan esta tutela, imponiéndose a sí mismos las normas oportunas,no debe, sin embargo, faltar la acción moderadora de los poderes públicos.

Y como éstas, muchas mas frases que en conjunto dan cuerpo a la doctrina social de la Iglesia desde hace mas de 50 años.

  • 138. No ha de olvidarse tampoco que el precio de los productos agrícolas constituye generalmente una retribución del trabajo, más bien que una remuneración del capital empleado.

sábado, 17 de mayo de 2014

El futbol y yo I: No soy futbolero.

Yo no soy futbolero, la verdad, no. No lo soy.
No lo soy, porque para ser futbolero, como de cualquier afición, es algo que debe tener uno desde la infancia, es algo aprendido que ve uno en los padres, emocionarse gritando ¡gooool!, o pasando buenos momentos cada semana viendo al equipo favorito.
O como una pasión aprendida de los cuates, que comparten el mismo equipo, o que hubiera yo visto una temporada de un equipo que me marcara la infancia como para hacerme su hincha.
No soy futbolero, porque mis padres tampoco son futboleros.
No soy futbolero, como si soy beisbolero, habiendo vivido con mis padres la "fernandomanía" de los 80, viendo el beisbol en los partidos nocturnos narrados por "el mago" Septién y el "sunny" Alarcón, viendo a los Dodgers de entonces, que al final, terminé aborreciendo y abjurando de mi pasión por ellos y cambiando de equipo. Pero eso... es otra historia.
No soy futbolero, como si soy fan del futbol americano, al seguir las temporadas ochenteras de mis "49ers", esa pasión si la aprendí solo, solo porque de haber sido heredada, sería fan de Pittsburgh, o Dallas (¡primero perro!), pero esa... es otra historia. 
En resumen, no soy futbolero, y no lo digo con orgullo, es algo que se es, o no. No soy hincha de ningún equipo en la liga nacional, no me emociona quien gane o quien pierda.
No soy futbolero, pero tampoco caigo en el extremo del maestro Borges de hablar mal del futbol o de la gente a la que le gusta, mucha gente que respeto, varios intelectuales, son futboleros, o lo eran.
En resumen: No soy futbolero, pero estoy enterado de los asuntos del futbol, y disfruto de ver un buen juego, pero esa... es otra historia. 

El futbol y yo II: En los mundiales, le voy a Alemania.

En el mundial de Francia 98, cuando México perdió con Alemania, un amigo que no sabía mi afición, me dijo: "Ay, si, pinche Teutón". Ese partido lo vimos varios juntos, y yo era el único que no estaba tan apesadumbrado de haber perdido 2-1.

El de España '82, es el primer mundial del que tengo memoria. En ese momento yo no entendía del todo la mecánica, en ese mundial (me enteré después), México no clasificó, y el equipo que le llenó el ojo por primera vez, a mi infantil cerebro, fue la selección de Alemania. La Alemania de Schumacher, de Littbarski, de Rummenigge, vi un par de partidos, y carente de rol, comencé a "irle" a Alemania.
Recuerdo muy bien, que durante la final, estábamos en una fiesta, y por la tarde, a la hora de la final contra Italia, pregunté quien había ganado, y me dijeron que Italia 3-1. Ahí si me entristecí.
En 1986, vi el partido contra Alemania, de "El Equipo tricolor", que tenía mucho corazón y en la cancha lo iba demostrar (como decía aquella canción por demás horrible), como todo partido de la selección se ve en compañía, lo vi en una reunión con los amigos de mi papá, y mi recuerdo imborrable, fué a Schumacher, jalándole la pierna al Pentapichichi, que en un ataque de pánico, se estaba acalambrando. Al final del partido, caras largas (un rato, tampoco esperaban ganarle a Alemania), pero yo, tranquilo, tampoco feliz, por esa sensación de ser un traidor a la patria por no llorarle a la selección mexicana, que cayó (como es su sana costumbre).
No soy el gran hincha de Alemania, porque en realidad, como dije antes, no soy futbolero, pero la verdad, es la selección por la que siento mas afinidad, casi tanto (o mas) como por "el tri".