lunes, 21 de octubre de 2013

¿Vivimos en verdad una crisis de valores?

Una de las cosas que nunca me han gustado, es la sensación de que todo tiempo pasado fué mejor. Por lo leido, creo que las cosas siempre han estado mal (o bien, según desde donde se vea), y lo que tenemos es mala memoria, o falta de cultura.
En esta ocasión, Fernando Savater nos da evidencia de que tan vieja es esa sensación.

"Si las cosas no estuvieran mal, no nos daríamos cuenta de que hay valores; precisamente nos damos cuenta de su existencia, porque no nos gusta lo que hay. Los valores son nuestra forma de resistirnos al conformismo respecto de eso que existe. Por ello la idea, que no se a quien se le ha ocurrido, de que los valores están ahí, ya establecidos y de que ha habido épocas en que la gente por la mañana abría la ventana y el mundo estaba tal como debía estar y decía:  "Que bien está todo, como todo el mundo cumple con su deber, como todos los seres humanos son maravillosos y abnegados", es realmente absurda, ese mundo no existe. El testimonio escrito mas antiguo de nuestra cultura, de nuestra tradición, es el que se encontró en una tumba egipcia de hace aproximadamente 2500 años a. C. y que se llama "la canción del desesperado"; en realidad es una especie de testamento enterrado en una tumba junto, probablemente a la persona que lo había compuesto, que lo había pensado; una vez que se descifró, el texto decía: "Este mundo es un lugar terrible, los militares son violentos, los jueces son prevaricadores, los comerciantes engañan con el peso, las mujeres traicionan a sus maridos, los hombres han perdido el sentido del deber, las cosas no pueden seguir así; este mundo se acaba". Y eso lo decía 2500 años a. C.
Es decir, tomémoslo con calma, porque parece que la gravedad de la situación, la sensación de que el mundo no cumple nuestras expectativas, es tan antigua como la propia reflexión moral".

Fernando Savater. Los caminos para la libertad. (Segmento de la cátedra "Alfonso Reyes" del ITESM)

jueves, 25 de abril de 2013

"Leer". De Don Gabriel Zaid.


Leí “Leer”, de Don Gabriel Zaid. Es una colección de ensayos suyos, que han sido publicados en otros libros o en otras recopilaciones, y puede servir como un acercamiento a quien no lo ha leído nunca. 
Habla acerca de la lectura, como forma de vida, de la poesía y el arte como parte integral de nuestras vidas, e incluso de economía tanto en razón del dinero, como del tiempo libre. 
Me quedo en esta ocasión con 2 ensayos: 

1. “Interrogantes sobre la difusión del libro”. En el que Don Gabriel Zaid, explora el por que la gente no gusta de leer, o no entiende lo que lee. 
Dice que el problema no es económico necesariamente: 
“El problema del libro no está en los millones de pobres que apenas saben leer y escribir, sino en los millones de universitarios que no quieren leer, sino escribir. Lo cual implica (porque la lectura hace vicio como fumar), que nunca le han dado golpe a la lectura: que nunca han llegado a saber lo que es leer”. 
Desmenuza el proceso de aprendizaje de la lectura, y propone la inutilidad de leer un libro en forma demasiado lenta. 

2. En “Tiempo o cosas”, critica la forma de vida moderna (que comenzaría con el hombre sedentario), en la que se sacrifica el tiempo libre, para aumentar la productividad. Critica el exceso de trabajo, que permite acumular cosas, que no pueden ser utilizadas muchas veces por falta de tiempo que se emplea en aumentar la productividad, para tener mas cosas. 

“Tener tiempo o tener cosas. Los aumentos de productividad pueden usarse de dos maneras: para trabajar menos o para producir mas. La especie humana desde la revolución agrícola y, mas aun desde la revolución industrial, ha preferido renunciar al tiempo libre, producir mas, autoexplotarse para acumular mas de lo que se puede consumir, para levantar pirámides y practicar el deporte maravilloso de ver quien llega mas arriba y se impone sobre los demás”. 

Tengo que admitir que la parte dedicada a la poesía es algo árida para quien (como yo), no tiene formación en la materia, o no tiene ese gusto inato por los poemas. 

Inicialmente al hablar de la necesidad creativa del hombre.

“Lo que yo leo nunca es lo que tu lees. Aunque lleguemos a compartir por completo una lectura, el centro de tu lectura está en ti, como el de la mía está en mi. Hasta en la situación nupcial de la mutua entrega, cuando no estamos leyendo algo, sino “leyéndonos” uno al otro, yo soy tu desde mi, como tu eres yo desde ti: somos los actores, los autores, los espectadores, el escenario natural del ser, alcanzándose a si mismo como otro. Para hablar de un solo sujeto, habría que hablar de un sujeto plural, de un nosotros (concreto), de una ontología de la pareja”. 

Leer a Don Gabriel Zaid, es un verdadero tesoro, vale mucho leerlo, aunque de pronto pareciera un poco radical en sus propuestas, siempre es sensato. 
En resumen, es una buena colección de sus ensayos, vale la pena leerlo, aunque sea caro como dice él, por el tiempo que se le debe invertir a la lectura. 

jueves, 28 de marzo de 2013

La Spe Salvi


Acabo de releer la encíclica Spe Salvi, de S.S. Benedicto XVI (2007).
Es un documento muy interesante, acerca de la esperanza cristiana. 
La forma en la que escribe es muy ordenada, como siempre, parece que estamos leyendo no un documento de un Papa, sino un ensayo de un filósofo. 
De ella, dice Mario Vargas Llosa: “… sus tres encíclicas -sobre todo la segunda, Spe Salvi, de 2007, dedicada a analizar la naturaleza bifronte de la ciencia que puede enriquecer de manera extraordinaria la vida humana pero también destruirla y degradarla, tienen un vigor dialéctico y una elegancia expositiva que destacan nítidamente entre los textos convencionales y redundantes, escritos para convencidos, que suele producir el Vaticano desde hace mucho tiempo” (REFORMA, “El Hombre que estorbaba”,feb 2013).
La “Spe Salvi,” es ante todo, un documento de la Iglesia, que nos lleva de la mano desde la definición de esperanza en el espíritu original de la sagrada escritura, pasando por una reflexión acerca de la vida eterna, y continua haciendo reflexiones muy profundas acerca de la esperanza en los tiempos modernos, hasta concluir con lo que define como “lugares de enseñanza” para la esperanza.
No eso solo un documento religioso, es un ensayo filosófico que lo mismo critica una parte de la obra de Marx, que cita a Kant, a la escuela de Frankfurt, a Santo Tomás de Aquino, a Bacon o a Dostoievsky.
Hace una crítica muy sólida (y válida) al avance de la ciencia, cuando carece de ética. 
A los creyentes nos habla de la oración, de la esperanza y de la solidaridad hacia los demás. 

Tiene pasajes francamente luminosos de profundo cuestionamiento moderno: 
22. Así, pues, nos encontramos de nuevo ante la pregunta: ¿Qué podemos esperar? Es necesaria una autocrítica de la edad moderna en diálogo con el cristianismo y con su concepción de la esperanza. En este diálogo, los cristianos, en el contexto de sus conocimientos y experiencias, tienen también que aprender de nuevo en qué consiste realmente su esperanza, qué tienen que ofrecer al mundo y qué es, por el contrario, lo que no pueden ofrecerle. Es necesario que en la autocrítica de la edad moderna confluya también una autocrítica del cristianismo moderno, que debe aprender siempre a comprenderse a sí mismo a partir de sus propias raíces. Sobre esto sólo se puede intentar hacer aquí alguna observación. Ante todo hay que preguntarse: ¿Qué significa realmente « progreso »; qué es lo que promete y qué es lo que no promete? Ya en el siglo XIX había una crítica a la fe en el progreso. En el siglo XX, Theodor W. Adorno expresó de manera drástica la incertidumbre de la fe en el progreso: el progreso, visto de cerca, sería el progreso que va de la honda a la superbomba. Ahora bien, éste es de hecho un aspecto del progreso que no se debe disimular. Dicho de otro modo: la ambigüedad del progreso resulta evidente. Indudablemente, ofrece nuevas posibilidades para el bien, pero también abre posibilidades abismales para el mal, posibilidades que antes no existían. Todos nosotros hemos sido testigos de cómo el progreso, en manos equivocadas, puede convertirse, y se ha convertido de hecho, en un progreso terrible en el mal. Si el progreso técnico no se corresponde con un progreso en la formación ética del hombre, con el crecimiento del hombre interior (cf. Ef 3,16; 2 Co 4,16), no es un progreso sino una amenaza para el hombre y para el mundo.
23. Por lo que se refiere a los dos grandes temas « razón » y « libertad », aquí sólo se pueden señalar las cuestiones relacionadas con ellos. Ciertamente, la razón es el gran don de Dios al hombre, y la victoria de la razón sobre la irracionalidad es también un objetivo de la fe cristiana. Pero ¿cuándo domina realmente la razón? ¿Acaso cuando se ha apartado de Dios? ¿Cuando se ha hecho ciega para Dios? La razón del poder y del hacer ¿es ya toda la razón? Si el progreso, para ser progreso, necesita el crecimiento moral de la humanidad, entonces la razón del poder y del hacer debe ser integrada con la misma urgencia mediante la apertura de la razón a las fuerzas salvadoras de la fe, al discernimiento entre el bien y el mal. Sólo de este modo se convierte en una razón realmente humana. Sólo se vuelve humana si es capaz de indicar el camino a la voluntad, y esto sólo lo puede hacer si mira más allá de sí misma. En caso contrario, la situación del hombre, en el desequilibrio entre la capacidad material, por un lado, y la falta de juicio del corazón, por otro, se convierte en una amenaza para sí mismo y para la creación. Por eso, hablando de libertad, se ha de recordar que la libertad humana requiere que concurran varias libertades. Sin embargo, esto no se puede lograr si no está determinado por un común e intrínseco criterio de medida, que es fundamento y meta de nuestra libertad. Digámoslo ahora de manera muy sencilla: el hombre necesita a Dios, de lo contrario queda sin esperanza. Visto el desarrollo de la edad moderna, la afirmación de san Pablo citada al principio (Ef 2,12) se demuestra muy realista y simplemente verdadera. Por tanto, no cabe duda de que un « reino de Dios » instaurado sin Dios –un reino, pues, sólo del hombre– desemboca inevitablemente en « el final perverso » de todas las cosas descrito por Kant: lo hemos visto y lo seguimos viendo siempre una y otra vez. Pero tampoco cabe duda de que Dios entra realmente en las cosas humanas a condición de que no sólo lo pensemos nosotros, sino que Él mismo salga a nuestro encuentro y nos hable. Por eso la razón necesita de la fe para llegar a ser totalmente ella misma: razón y fe se necesitan mutuamente para realizar su verdadera naturaleza y su misión.
La verdadera fisonomía de la esperanza cristiana
24. Preguntémonos ahora de nuevo: ¿qué podemos esperar? Y ¿qué es lo que no podemos esperar? Ante todo hemos de constatar que un progreso acumulativo sólo es posible en lo material. Aquí, en el conocimiento progresivo de las estructuras de la materia, y en relación con los inventos cada día más avanzados, hay claramente una continuidad del progreso hacia un dominio cada vez mayor de la naturaleza. En cambio, en el ámbito de la conciencia ética y de la decisión moral, no existe una posibilidad similar de incremento, por el simple hecho de que la libertad del ser humano es siempre nueva y tiene que tomar siempre de nuevo sus decisiones. No están nunca ya tomadas para nosotros por otros; en este caso, en efecto, ya no seríamos libres. La libertad presupone que en las decisiones fundamentales cada hombre, cada generación, tenga un nuevo inicio. Es verdad que las nuevas generaciones pueden construir a partir de los conocimientos y experiencias de quienes les han precedido, así como aprovecharse del tesoro moral de toda la humanidad. Pero también pueden rechazarlo, ya que éste no puede tener la misma evidencia que los inventos materiales. El tesoro moral de la humanidad no está disponible como lo están en cambio los instrumentos que se usan; existe como invitación a la libertad y como posibilidad para ella. Pero esto significa que:
a) El recto estado de las cosas humanas, el bienestar moral del mundo, nunca puede garantizarse solamente a través de estructuras, por muy válidas que éstas sean. Dichas estructuras no sólo son importantes, sino necesarias; sin embargo, no pueden ni deben dejar al margen la libertad del hombre. Incluso las mejores estructuras funcionan únicamente cuando en una comunidad existen unas convicciones vivas capaces de motivar a los hombres para una adhesión libre al ordenamiento comunitario. La libertad necesita una convicción; una convicción no existe por sí misma, sino que ha de ser conquistada comunitariamente siempre de nuevo.
b) Puesto que el hombre sigue siendo siempre libre y su libertad es también siempre frágil, nunca existirá en este mundo el reino del bien definitivamente consolidado. Quien promete el mundo mejor que duraría irrevocablemente para siempre, hace una falsa promesa, pues ignora la libertad humana. La libertad debe ser conquistada para el bien una y otra vez. La libre adhesión al bien nunca existe simplemente por sí misma. Si hubiera estructuras que establecieran de manera definitiva una determinada –buena– condición del mundo, se negaría la libertad del hombre, y por eso, a fin de cuentas, en modo alguno serían estructuras buenas.”

En resumen, es un documento pastoral para los creyentes, y un ensayo de ética para los no creyentes. 

viernes, 15 de marzo de 2013

Temas tumbachones: What are You doing for The rest of Your life. Sting- Chris Botti







What are you doing the rest of your life? 

What are you doing the rest of your life? 
North and South and East and West of your life? 
I have only one request of your life
That you spend it all with me. 
All the seasons and the times of your days. 
All the nickels and the dimes of your days. 
Let the reasons and the rhymes of your days. 
All begin and end with me. 
I want to see your face, 
In every kind of light, 
In fields of gold and 
Forests of the night; 
And when you stand before 
The candles on a cake. 
Oh let me be the one to hear 
The silent wish you make. 
Those tomorrows waiting deep in your eyes 
In the world of love you keep in your eyes, 
I'll awaken what's asleep in your eyes, 
It may take a kiss or two.. 
Through all of my life.. 
Summer, Winter, Spring and Fall of my life, 
All I ever will recall of my life 
Is all of my life with you.

martes, 26 de febrero de 2013

Joseph Ratzinger y el Futbol


“Cuando se hojea la prensa y se escucha la radio, se comprueba en seguida que hay un tema dominante: el fútbol y la liga de fútbol. Este deporte se ha convertido en un acontecimiento universal que une a los hombres de todo el mundo por encima de las fronteras nacionales, con un mismo sentir, con idénticas ilusiones, temores, pasiones, y alegrías. Todo esto nos revela que nos encontramos frente a un fenómeno genuinamente humano 
Surge espontánea la pregunta sobre el porque de la fascinación que ejerce este juego. El pesimista constará que es una repetición mas de lo que ya se experimentó en la antigua Roma. Pan y circo, panem et circences. 
Pero incluso si aceptáramos esta respuesta, tendríamos que preguntarnos: ¿Y a que se debe semejante fascinación que lleva a poner el juego junto al pan, y a darle la misma importancia? Volviendo de nuevo a la antigua Roma, podríamos contestar a esta pregunta   diciendo que aquel grito que pedía “pan y juego” era la expresión del deseo de una vida paradisiaca. En este sentido el juego se presenta como una especie de regreso al hogar primero, al paraíso; como una escapatoria de la existencia cotidiana, con su dureza esclavizante. 
Sin embargo el juego tiene, sobre todo en los niños, un sentido distinto: Es un entrenamiento para la vida. 
A mi juicio la fascinación por el fútbol consiste esencialmente en que sabe unir de forma convincente estos dos sentidos: ayuda al hombre a autodisciplinarse, y le enseña a colaborar con los demás dentro de un equipo, mostrándole como puede enfrentarse con los otros de una forma noble. 
Al contemplarlo, los otros se identifican con ese juego, haciendo suyo ese espíritu de colaboración y de confrontación leal con los demás. 
Desde luego, la seriedad sombría del dinero, unida a los intereses mercantiles, puede echar todo esto a perder. 
Al pensar detenidamente en todo esto, se plantea la posibilidad de aprender a vivir con el espíritu del juego, porque la voluntad del hombre se alimenta también de reglas y de autodisciplina. 
En todo caso la visión de un mundo que vibra con el juego, debiera servirnos para algo mas que para entretenernos, porque si fuéramos al fondo de la cuestión, el juego podría mostrarnos una nueva forma de ver la vida. 
 Mitarbeiter der arheit (Ratzinger).”


(Joseph Ratzinger. Orar, Planeta. Barcelona, 2008. pp. 302-303)

Y en nuestra sección "Temas tumbachones" tenemos hoy al genio J. S. Bach - La pasión según San Juan, parte 1.

Simplemente impresionante.

jueves, 14 de febrero de 2013

Las causas.

Los ponientes y las generaciones.
Los días y ninguno fue el primero.
La frescura del agua en la garganta
de Adán. El ordenado Paraíso.
El ojo descifrando la tiniebla.
El amor de los lobos en el alba.
La palabra. El hexámetro. El espejo.
La Torre de Babel y la soberbia.
La luna que miraban los caldeos.
Las arenas innúmeras del Ganges.
Chuang-Tzu y la mariposa que lo sueña.
Las manzanas de oro de las islas.
Los pasos del errante laberinto.
El infinito lienzo de Penélope.
El tiempo circular de los estoicos.
La moneda en la boca del que ha muerto.
El peso de la espada en la balanza.
Cada gota de agua en la clepsidra.
Las águilas, los fastos, las legiones.
César en la mañana de Farsalia.
La sombra de las cruces en la tierra.
El ajedrez y el álgebra del persa.
Los rastros de las largas migraciones.
La conquista de reinos por la espada.
La brújula incesante. El mar abierto.
El eco del reloj en la memoria.
El rey ajusticiado por el hacha.
El polvo incalculable que fue ejércitos.
La voz del ruiseñor en Dinamarca.
La escrupulosa línea del calígrafo.
El rostro del suicida en el espejo.
El naipe del tahúr. El oro ávido.
Las formas de la nube en el desierto.
Cada arabesco del calidoscopio.
Cada remordimiento y cada lágrima.
Se precisaron todas esas cosas
para que nuestras manos se encontraran.

Jorge Luis Borges

martes, 12 de febrero de 2013

"Chapultepé"


Todo empieza llegando a reforma en domingo (Craso error, todo está "hasta el full" ). Sin un solo lugar de estacionamiento, damos vueltas y vueltas: Reforma, circuito, chapultepec, Reforma de nuevo. Decidimos estacionarnos cerca y llegar en metro a Chapultepec.
 No cabe duda de que hay que vivir la circunstancia ajena para valorarla. En 5 minutos, dejamos de sufrir el bloqueo parcial de  reforma por los weyes inconcientes de las bicicletas, para disfrutar el bloqueo cuando dejamos el auto. Es una chulada poder circular sin ningún problema por reforma, con mis hermanos ecologistas de las bicicletas (no´mas es cosa de bajarse del coche para cambiar de óptica). Sin ruido, sin la hostilidad de los autos. 
Tomamos el metro, y los niños que no viven acá, lo ven con cierto estupor, pues no entienden que hace un tipo con una escandalosa bocina con ritmos tropicales, en la espalda. Yo, que solía ser un tigre en la experiencia del metro, ahora, poco después de salir de la estación, saqué mi gel de alcohol para ponerle a toda la familia, pues la ansiedad de haber agarrado el tubo del metro, no me dejaba vivir, y creía que unos instantes mas, y las bacterias me dejarían lisiado pa´toda la vida. No hay mas, o con los años me vuelvo mas obsesivo, mas marica, o mas mamón. 
Caminamos por la entrada hacia el castillo, y lo que ahora me llama tanto la atención, es la gran diversidad de gente de la Ciudad de México, tanta gente diferente camino al castillo de Chapultepec. Están los típicos güeros que no hablan español, con su mochila de expedición, que parece que vienen de la selva amazónica, en lugar de recién haber salido del metro, los niños de primaria a los que les dejaron de tarea algo de visitar un museo, las miriadas de parejas de novios, de todos los estilos. Familias completas, hasta la abuela sube al castillo (unas gorditas al borde del colapso, y otras flaquitas que ven como sus nietos gorditos, están al borde del colapso). 
Todo mundo es diferente, a excepción de 2 grupos uniformados en corte de cabello y ropa: Los militares (por obvias razones), y los de la tribu urbana de cabello muy corto, tatuajes, jersey como de base-ball, pantalones muy aguados, y tenis grandes y claros. ¿Quienes son?, ¿Que piensan?, quien sabe.
La experiencia no es completa si los niños no se compran algo inutil (a los ojos del adulto). En este caso, un changuito de alambre y peluche (en serio) horrible, polvoso, y mal acabado, pero que en aras de mantener la paz, vivir la experiencia, y reactivar la economía, se los compra uno (las tribulaciones de un padre nunca terminan).
La subida al castillo en realidad no muy pesada, pero la fila del trenecito, al inicio de la subida, la impresión de que uno va a subir al K2, pues la fila es larga, y el trenecito, muy lento, completamente justificado para ancianos, mujeres embarazadas, o niños muy, pero muy pequeños, y no tanto para el promedio familiar que vi subirse al trenecito, muy campante. 
El castillo como siempre, maravilla para extranjeros, solo una casota para nacionales, completamente incapaces de imaginar a Chapultepec en su gloria azteca, o la invasión gringa, o el imperio de Maximiliano, una pena. 
Escucho de casualidad a los niños, el futuro de México, diciendo que su maestra les dijo que Juan Escutia se aventó con la bandera, hasta el barranco, y yo con la frustración de no poderle decir: “Tu maestra está loca, imagínate el pinche saltote que tuvo que dar desde el astabandera hasta el barranco, ni a la fuentecita del chapulín habría llegado”. Pero me aguanto, puede mas la historia heroica que la física. 
Unas salas mal ventiladas, atascadas de gente, al grado que se tiene la sensación de respirar caldo de haba, y en otro lado, el estupendo mural de “Siqueiros”, solo, sin nadie que aprecie la experiencia, y todo porque en los libros de la SEP, vienen unos cachos, sin perspectiva ni nada. 
Total que al bajar, los niños de nuevo víctimas del mercado, con una peluca rosa con canas (en serio), y unos binoculares 0X, y a caminar hacia “La Diana” por la “Estela de luz”, donde uno se pregunta invariablemente : “¿Y esta madre, para que, cá´on?”. 
La experiencia termina, cuando damos “n” vueltas en reforma, que después de cierto punto, tiene salidas solo para iniciados, vemos un payasito de crucero (ya sin máscara de Salinas, que ya no está de moda), y nos devuelve a la realidad terrible del trabajo infantil, que la ignorancia convierte fuera de dimensión, en parte del folcklore. En algo que existe, pero que no mueve a la búsqueda de respuestas, o soluciones. No importa que sea un castillo rico en historia, o un niño con globos en las pompis. 
En resumen… Estamos jodidos. 

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jueves, 31 de enero de 2013

Incipit


Estoy convencido, de que como personas seríamos mejores, si alguien nos enseñara. Lo que sea.
Todo mundo tiene conocimiento mas o menos profundo de algo.
No siempre preguntamos, pero su conocimiento ahí está, y puede ser, o  que realmente nos enseñe, o que simplemente nos recomiende:  donde comer, que visitar, donde tomar una copa, la mejor forma de llegar a un lado, el lugar donde la ropa o los zapatos son buenos y baratos, donde cortan bien el cabello, que nos recomienden un tipo de coche, o un hotel, o una experiencia, una exposición, un vino, un músico, una pieza musical,  una película, un autor, o un libro. 
Lo raro, no se si solo sea en este país, o entre mis amigos, pero nadie comparte sus recomendaciones, puede ser por falta de seguridad, o porque simplemente no les gusta compartir, y es una pena, porque todos, tenemos algo que enseñar o recomendar.
Recomendar, no implica que lo que uno recomienda, sea forzosamente bueno, como si uno fuera una autoridad para hacerlo, sino que simplemente recomienda uno algo, porque conoce varias opciones  a uno le gusta mas una, que la otra. 
Habrá a quien la recomendación de alguien, simplemente no le parezca, y nada se pierde. 
A mi me ha pasado con las recomendaciones de libros. Leí un par de títulos recomendados por Germán Dehesa, pues era una persona a quien le tengo mucho respeto, por su forma de ver las cosas, y la simplicidad para contarlas. Sin embargo, su estilo de lectura, no coincidía por completo con la mío, y el par de libros que recomendó y leí, si bien no me disgustaron, no los disfruté todo lo que yo esperaba. 
Así que dejé de leer sus recomendaciones, pues los libros son como la ropa, a uno se le ve bien, y a otro no. 
Por otro lado, tengo amigos, gente de a pie, que me recomiendan uno que otro libro, y los he disfrutado muchísimo. 
No leo tampoco todo lo que me recomiendan, porque creo que nuestros gustos no coincidirán. Es un prejuicio, si, pero con el me he salvado de leer títulos que son solo refritos, o que en realidad no aportan mayor cosa. 
Por eso (en resumen), la razón de este Blog, es compartir mis lecturas, o mi forma de ver las cosas, a veces algo de música, o cualquier cosa “ahí como vaya saliendo”. 
 No pretendo hacer una crítica a los libros, ya que no tengo formación suficiente para eso, sino solo la experiencia empírica, por el placer de leer. 
La experiencia, y esos nexos de lecturas aquí y allá, van dando forma al pensamiento. De repente, a lo mejor amanezco con ganas de hablar de política, o de economía, o de comics, o de los 80s o de astrofísica, o de religión, (poesía no, porque no soy bueno escribiéndola). 
Al final, estas pláticas de internet, son mas charla de cantina, que otra cosa.